Galerías cubanas se recuperan con la inauguración de la Bienal de La Habana

La Bienal de La Habana se inaugura el 12 de abril, después de que su última edición fuera cancelada por el huracán Irma. En ese tiempo, la escena de las galerías de la ciudad ha resistido un cambio significativo desde el lanzamiento de la exposición en 2015.

“Aparecieron muchos espacios nuevos con el anuncio del presidente Obama[de normalizar las relaciones entre Estados Unidos y Cuba en 2014]”, dijo Lida Lilian Sigas Nieto, directora de la galería El Apartamento de La Habana. Sin embargo, añade, muchos ya han cerrado “porque es un negocio difícil” en un país que sigue siendo reacio a la empresa privada.

En particular, las galerías de La Habana funcionan ahora como “talleres-estudios” híbridos, lo que les permite vender obras en nombre de los artistas, sin ser un simple escaparate comercial. “El Estado administra la gran mayoría de los espacios culturales de La Habana, pero es imposible administrarlos todos de manera efectiva”, dice Cristina Figueroa-Vives, directora del Estudio Figueroa-Vives en el barrio del Vedado de La Habana. “Este nuevo arreglo permite que una pluralidad de voces gane más visibilidad.”

Sin embargo, la visibilidad trae consigo desafíos: el mes pasado, artistas y grupos de derechos civiles hicieron campaña para que se derogara el controvertido Decreto 349 de la ley cubana, que, según ellos, censura aún más la disidencia artística. De hecho, cuando Fidel Castro tomó el poder en 1959, el arte contemporáneo y su producción quedaron bajo la autoridad del Estado. Las galerías eran consideradas propiedad del gobierno y estaban sujetas a una fuerte censura, lo que llevó a muchos traficantes a la clandestinidad. Las galerías privadas comenzaron a resurgir en 2011 bajo la reforma de Raúl Castro, aunque la mayoría todavía operan en estudios de artistas o en casas de comerciantes.

Coincidiendo con la bienal, muchos de estos talleres-estudios mostrarán trabajos que hablan de estas tensiones políticas. Sachie Hernández Machin, directora de Arsenal, una galería que se encuentra dentro de un edificio histórico restaurado, ha invitado a artistas como Nuria Wells, Orestes Hernández y Levi Orta a “imaginar lo posible en un futuro inmediato y a basarse en sus ideas sobre el poder, el género, las fuerzas sociales y políticas”.

El Apartamento, también mostrará una exposición colectiva de sus artistas, entre ellos Diana Fonseca, Flavio Garciandía y Reynier Leyva Novo. Muy cerca, Estudio Figueroa-Vives replanteará el papel del gabinete de la curiosidad en la historia del arte, con una selección de obras de Alexandre Arrechea, Fidel García y Fernando Rodríguez. El estudio de Carlos Garaicoa, ubicado en un aireado edificio modernista de los años sesenta que también funciona como una residencia de intercambio internacional de artistas conocida como Artista x Artista, también tendrá obras de Garaicoa a la vista durante la bienal.

A pesar del aplazamiento de la bienal de 2017, el tenor esperanzado que dio origen a estos nuevos espacios aún no se ha desvanecido. Según Direlia Lazo, curadora y fundadora de Havana Art Weeken -un programa de cuatro días de duración, específico para cada lugar, en espacios poco convencionales de toda La Habana-, ese matiz es precisamente lo que hace que la escena contemporánea, de nuevo floreciente, sea dinámica en la ciudad. “Lo que me parece más interesante es cómo los espacios privados trabajan junto a las instituciones públicas y contribuyen al rico tejido cultural de Cuba”, dice Lazo. “Muchos de estos nuevos espacios están introduciendo métodos de ver el arte que han ganado fuerza globalmente.”

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