¿Asociando colores con vocales? Casi todos nosotros lo hacemos!

¿Suena[a:] como en ‘baa’ más verde o más rojo? ¿Y es[i:] como en’remolacha’ de color claro u oscuro? Aunque percibimos que el habla y el color se perciben con diferentes órganos sensoriales, casi todo el mundo tiene una idea de qué colores y vocales encajan entre sí. Y un gran número de nosotros tenemos un sistema particular para hacerlo. Esto se demuestra en la investigación realizada por lingüistas de la Universidad de Radboud y de la Universidad de Edimburgo sobre las similitudes en las asociaciones de color de las vocales percibidas por más de 1.000 personas.

Para el escritor Vladimir Nabokov, “aa” era el color del ébano pulido y “ee” era amarillo. Nabokov tenía sinestesia: sus percepciones sensoriales se mezclaban entre sí. En su caso, vio los colores al escuchar ciertas vocales, pero muchas formas de sinestesia son posibles. Sólo 1 de cada 25 personas tiene sinestesia, pero esta nueva investigación muestra que ciertas intuiciones sobre los “colores de sonido” compartidos por muchas más personas que ésta.

“Aa” es más rojo que verde

En este estudio, más de 1.000 personas participaron en una prueba en línea en la que eligieron colores para 16 vocales habladas. Una gran mayoría opinó que “aa” era más roja que verde, y “ee” más clara que oscura, independientemente de si tenían sinestesia o no. Según Mark Dingemanse, uno de los investigadores, “parece haber una lógica en la forma en que vinculamos el sonido y el color, y la estructura del lenguaje tiene un papel importante en este proceso”.

Espacio vocal

Dieciséis vocales suena como mucho, pero funciona así. Cuando dices “aa”, luego pasas a “oo” como en la bota y luego a “ee” como en la remolacha, explica Dingemanse, has visitado los tres puntos exteriores de lo que los lingüistas llaman el espacio de las vocales. Los 16 sonidos hablados en nuestro estudio fueron distribuidos uniformemente sobre este espacio.

El sistema de vocales dicta las asociaciones de colores

Estudios anteriores han encontrado que las asociaciones de color están vinculadas al tono de los sonidos: cuanto más alto es el tono, más claro es el color. Pero el nuevo estudio muestra que las asociaciones de color son impulsadas en mayor medida por el sistema de vocales de un idioma. Por ejemplo, muchos participantes describieron sonidos cercanos a la vocal holandesa “ee” como verde claro, mientras que a los sonidos cercanos que se asemejan a “ay”, como en decir, se les asignó un color diferente. Las asociaciones se forman de acuerdo con la forma en que nuestro lenguaje talla el espacio de las vocales.

Dingemanse dice: “Si las asociaciones de color dependieran puramente de factores acústicos, los colores se encontrarían perfectamente entre sí como en un arco iris. En cambio, vemos que los sonidos se agrupan de acuerdo a la forma en que nuestro lenguaje divide el espacio vocal: unos pocos puntos azules y luego, de repente, uno rojo, sin transición de azul-púrpura-rojo. Se podría decir que las vocales tienen que pasar a través de la máquina de clasificación que es nuestro lenguaje antes de que podamos vincular colores con ellas, incluso en sinestésicos, para quienes asociaciones como éstas son involuntarias”.

Sinestesia

Los investigadores utilizaron un nuevo método para profundizar en la estructura de las asociaciones de color. Para cada participante, compararon las asociaciones de color de vocales elegidas con una muestra aleatoria de 10.000 asociaciones aleatorias. Utilizaron esto para medir cuán sistemáticas eran las asociaciones elegidas.

“Las asociaciones de sinestésicos eran más sistemáticas que las de no sinestésicos”, dice Christine Cuskley de la Universidad de Edimburgo. “Pero algunos patrones ocurren en todas partes: la gente parece alinear el espacio vocal y el espacio de color entre sí y conectar los puntos de un espacio al otro”. Por ejemplo, los colores elegidos para “ee” y “ay” tienden a estar bastante próximos entre sí, mientras que los colores para “aa” y “oo” están más separados. Por lo tanto, las asociaciones automáticas como las de los sinestésicos se basan en algunos de los mismos principios que los no sinestésicos utilizan para vincular vocales y colores.

El estudio se llevó a cabo como parte del llamado Gran Proyecto de Investigación Nacional (GNO), una iniciativa de colaboración de la Universidad de Radboud, la Organización Holandesa para la Investigación Científica (NWO) y NTR Broadcasting. Para comprender mejor la forma en que nuestros sentidos trabajan juntos, es necesario examinar un gran número de sujetos que representan todos los grados de sinestesia, de menos a más. Esto fue posible gracias al GNO, creado por Dingemanse y la neurobióloga Tessa van Leeuwen del Instituto Donders de Nijmegen. Con el apoyo de la NWO, desarrollaron un software para realizar pruebas rápidas en línea. Los investigadores pusieron el software a disposición del público para que otros pudieran seguir trabajando con él. De esta forma, las futuras publicaciones podrán compartir nuevas ideas sobre cómo funciona la sinestesia y cómo el lenguaje influye en nuestra percepción.

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